En Colombia existe un paraíso de nieve perpetúa ¡El Nevado del Tolima! Así es, nieve en un país tropical. Este viaje lo realizamos en enero del 2018. Me fui con Julian , amigo y corredor de montaña de Zarzal, Brenda Instructora de Ciclomontañismo de Bogotá y Andrea caminante por naturaleza.

 

La cita era en el Valle del Cocora uno de los lugares más especiales de Colombia por su paisaje natural de Palma de Cera, queda a media hora de Salento por carretera pavimentada. A las 8:30 a.m. del día viernes nos encontramos, solo conocía a Julian al ser compañero de equipo de trailrunning, no conocía a Brenda ni a Andrea. Brenda me había escrito por redes sociales en el grupo de Facebook Mochileros Colombia cuando subí unas fotos de mi primera cumbre en este hermoso lugar. Brenda era amiga de Andrea (ambas de Bogotá) así que el parche estaba armado.

Al vernos, revisamos de nuevo las mochilas de cada uno, conversamos varios detalles de ruta e iniciamos el ascenso a la Finca El Japón, un tramo de 21k donde subíamos desde 2,400 m.s.n.m. hasta 3,900 m.s.n.m. y descenderíamos a 3,700 m.s.n.m. Los primeros 3kms del recorrido son suaves, semi-plano donde se puede contemplar al Cerro Morrogacho; una peña muy empinada de 3,400 m.s.n.m. y las palmas de cera. En el km 3,5 llegamos al bosque sub-andino, aquí se empieza a poner buena la caminata del primer día. El ascenso se vuelve empinado mientras vamos pasando por varios puentes colgantes de madera hasta llegar a la entrada de Acaime o Casa de los Colibríes donde la inclinación promedio es del 58%. Estaba muy embarrado el terreno, el bosque nublado, el peso del morral en la espalda y roca lisa hacían más duro el ascenso, además íbamos un poco retrasados.

 

Aceleramos un poco el paso, haciendo paradas muy cortas, hidratando y metiéndole snacks al cuerpo llegamos a Estrella de Agua donde está una cabaña de Parques Nacionales Naturales de Colombia a 3,150 m.s.n.m. Aquí nos tomamos una aguapanela caliente, eran las 12 así que procedimos a almorzar arroz chino que compramos en la ciudad. Seguimos avanzando, los árboles se hacían cada vez más pequeños, tramos con barro hasta las rodillas lo que limita más el avance hasta que llegamos a la entrada del Páramo de Romerales a 3,600 m.s.n.m. En este punto se deja atrás la vegetación del bosque de niebla o andino atrás y se empieza a contemplar un jardín interminable de Frailejones o Espeletia una planta especial que solo se ve en los páramos de Venezuela, Colombia y Ecuador y el 80% está aquí en nuestro país. Crecen 1 cm por año y retienen el agua de la niebla, he visto algunos de más de 5 metros (500 años de vida).

Seguimos avanzando entre el páramo y llegamos a una “Y” donde se divide el camino en dos: Valle de los perdidos y cerro de la virgen, ambos llegan a la finca La Primavera. Nosotros tomamos el segundo porque íbamos más lejos. El ascenso por este camino es un poco más complicado, se llega al filo del cerro a 3,800 m.s.n.m. donde el viento es muy fuerte y la sensación térmica baja, aquí nos cae granizo por unos pocos minutos, se despeja un poco y se ve un atardecer especial. Empezamos a descender para llegar a la Finca la Primavera donde doña Mabel nos recibe con cafecito caliente. Recargamos un poco de líquido y seguimos el camino en medio del páramo. Llegamos a la finca la Playa o “Aquilino” ya el sol se estaba escondiendo, seguimos hasta que nos encontramos a nuestro guía de alta montaña Enrique con quien llegamos a nuestro destino del primer día; la Finca El Japón. Nos reciben con té de coca y una deliciosa comida, al quedarnos quietos el frío se sentía muy fuerte, nuestro refugio contra el clima era el fogón de leña de la cocina.  Nos cambiamos la ropa mojada, preparamos con el guía varios detalles del ascenso al día siguiente a cumbre, nos insistía en que era un intento y que la montaña decidía si subíamos o no, si una persona del grupo se sentía mal por la altura abortaríamos el intento. Sin embargo, los cuatros nos sentíamos bien y teníamos fe que íbamos a lograr cumbre.

 

Al día siguiente nos levantamos a las 3:00 a.m. Enrique nos prepara desayuno para salir recargados y para llevar en el camino. Alistamos el equipo y comida para el asalto a cumbre y salimos. Todo estaba escarchado, el frío se sentía muy fuerte, era temporada invernal y todo estaba cubierto de hielo. Con una temperatura de 2 ºC las manos quedaban tiesas. Con las linternas frontales cruzamos la quebrada y tomamos el camino en un sube y baja constante. Hasta que empezamos el verdadero ascenso, unos metros antes del calvito la inclinación no da tregua. 4,200 m.s.n.m. nos ponemos una última capa de ropa para el insoportable frío y seguimos avanzando en los arenales donde avanzas dos pasos y se devuelve uno. Aquí las metas empiezan a ser cortas; 30 pasos descansas 30 segundos y así sucesivamente hasta que llegamos al Helipuerto a 4,700 m.s.n.m. todo estaba blanco, frente a nosotros se veían las otras montañas grandes del Parque Nacional Natural Los Nevados: Nevado del Ruíz, Nevado de Santa Isabel, Nevado del Cisne y Paramillo del Quindío con nieve.

Recargamos energía con unos snacks de chocolate y empezamos a subir la inmensa pared, un paso riesgoso entre rocas congeladas que da mucho vértigo por su inclinación. Este ascenso es muy lento por su dificultad y riesgo, a medida que avanzábamos nos encontrábamos bloques de hielo más grandes hasta que llegamos al borde de nieve; 5,000 m.s.n.m. donde empieza el glaciar del volcán Nevado del Tolima.

Aquí desayunamos, tomamos café caliente que llevábamos en los termos, Enrique nos ayuda a ponernos el equipo de nieve: árnes, mosquetón, crampones, casco y piolet debido al frío extremo que dificulta todo. Julian iba muy cansado y se notaba afectado por la altura, Brenda y Andrea iban un poco más fuertes así que incluimos a Julian en segundo lugar en la cordada para animarlo, solo faltaba el último tramo para la meta. Ahí sientes que estás haciendo algo muy extremo; caminar encordado por un glaciar lleno de grietas en la parte más alta de un volcán. Vamos avanzando poco a poco, de a 15 pasos, subimos la arista frente al espolón de roca donde parece que el paisaje es de países nórdicos. De repente se nos despeja la cumbre, estamos a solo 10 pasos de llegar, no ves más para donde subir ¡Llegamos! ¡CUMBRE! 5,225 m.s.n.m. los ojos se encharcaron de felicidad y orgullo. Era mi segunda vez en esta increíble montaña una de las más retadoras de Colombia. Nos quedamos unos minutos, unas cuantas fotos y vídeos de saludos y a bajar. El clima arriba es muy extremo, vamos descendiendo con mucho cuidado, a mi parecer el descenso de esta montaña es más riesgoso que el ascenso.

En borde de glaciar nos quitamos todo el equipo de nieve, vamos descendiendo lentamente por la pared y los arenales mientras mis dedos de los pies empezaban a gritar que me quitara las botas 😀 me quedaban un poco precisas y el descenso en ese sector es muy inclinado. A las 3 p.m. llegamos nuevamente a la finca el Japón en medio de un aguacero sanos y salvos y sin poder disimular la felicidad de haber llegado a la meta. Aquí el hermano de Enrique nos tenía preparado el almuerzo y una deliciosa sopa caliente. Tomamos la decisión de abortar al día siguiente la cumbre del Paramillo del Quindío y mejor usar ese día para retornar a Cocora, el agotamiento del Nevado del Tolima es fuerte, Brenda sentía molestia en una de sus rodillas, fue la mejor decisión. Todos se acostaron muy temprano; ni siquiera cenaron :D.

Al día siguiente nos levantamos a las 9:00 a.m. ¡Muy tarde! Desayunamos rápido, alistamos todo y empezamos el descenso a Cocora, llegamos a la finca La Playa y tomamos el ascenso al filo o los 4,000 en medio de un paraíso infinito de frailejones. Caminamos por el filo hasta llegar al camino de descenso al cañón de cardenas (el mismo camino que conecta a La Finca la Primavera con La Argentina). Bajamos, atravesamos la quebrada y subimos a la Finca Buenos Aires donde hay un pino gigante y una de las mejores vistas del Parque, recargamos energía con una merienda y seguimos hacía la finca la Argentina.

Íbamos a paso lento pero seguros, de repente cae el día y llega la noche, íbamos por el sector de la cascada. Sacamos las linternas frontales y seguimos avanzando muy lento, el barro y el agotamiento dificultaba el descenso. A dos kilómetros del planchón nos encontramos a un amigo de Bogotá que llevaba varios días en el Parque con amigos y familiares. Llegamos a Cocora ¡Finalizamos está travesía! A las 11 p.m. estábamos en el mismo lugar donde iniciamos. Afortunadamente el grupo que nos encontramos habían contratado un Jeep donde bajamos de nuevo a Salento.

 

Estaban en fiestas, la gente “enrumbada” nos miraban raro 😀 al vernos embarrados a esa hora con pinta de montañistas. Comimos algo y nos dirigimos a Armenia donde Brenda y Andrea retornaron a Bogotá mientras Julian y Yo regresamos a Zarzal.

 

Fue una experiencia de vida increíble donde se trabajó en equipo para culminar este gran reto de 56 kilómetros con casi 4,700 metros de desnivel positivo donde la altura mínima es 2,400 m.s.n.m y la altura máxima es 5,225 m.s.n.m. En esta travesía pasas por varios pisos térmicos hasta llegar a las nieves perpetuas de Colombia. Aquí te das cuenta lo megadiverso que es nuestro país. Es una ruta con dificultad alta y que se debe asumir con mucho respeto. Después de está aventura he subido un par de veces más a la cumbre y cada vez se siente la misma emoción.

 

Recomendaciones:

  • Subir con guía, especialmente el asalto a cumbre así tengas GPS.
  • Arriba cuando se nubla todo es blanco, es muy fácil desorientarse.
  • El glaciar tiene muchas grietas, la hora de cumbre no puede pasar las 9:00 a.m.
  • Usar el equipo apropiado y seguir los consejos de personas más experimentadas. Normalmente llevo tres mudas de ropa: el primer día muy ligero porque vamos ascendiendo, el día de cumbre me voy abrigando a medida que voy subiendo, el tercer día me voy quitando capas de ropa a medida que voy bajando.
  • Calcular bien las comidas, snacks e hidratación. A pesar de no sentir calor debes hidratarte muy bien.
  • Pedir permiso a la montaña, es sagrada y allá te das cuenta lo insignificante que somos al lado de ella.
  • Trabajar en equipo, si alguien del grupo se siente mal por la altura y solo hay un guía deben descender todos.
  • Entrenar constantemente si quieres lograr cumbre, es un esfuerzo muy grande el que se debe hacer para lograrlo.
  • No dejar nada de basura ni implementos de montaña.
  • El glaciar va disminuyendo con el pasar de los años debido al calentamiento global.

 

El equipo que uso para esta cumbre es:

  • Botas Goretex
  • Tenis de Trail (soy corredor y me siento más cómodo así) Los uso hasta 4,300 m.s.n.m.
  • Morral de mínimo 60 litros.
  • Chapstick o manteca de cacao para los labios.
  • Bloqueador solar de 100.
  • Gafas oscuras con protección alta UV (en cumbre la radiación solar es demasiado fuerte)
  • Polainas
  • Ropa de microfibra (nada de algodón)
  • Para cumbre pantalón de trekking o licra térmica
  • Chaqueta
  • Saco térmico
  • Guantes para alta montaña
  • Gorro
  • Buff para el cuello
  • Manta térmica
  • Las comidas necesarias y unas dos raciones extras.
  • Snacks e hidratación, recuerda que el cuerpo necesita combustible.

En Wow Experiences puedes encontrar esta aventura de diferentes formas:

Autor: Julian,

IG: @julianxtreme

by Julian Alvarado